PARA UN RETRATO
(Como lo pintaría G.M.
si fuera pintor)
Ramón Paredes
Mi nombre es Ramón Paredes, pero
la gente siempre me llama por el apellido. No porque descienda de una
familia oficial, sino porque ellos no saben si es un nombre o un
apellido.
Escribo, pero no lo hago porque escriba mejor que quienes no lo
hacen. Lo hago porque no sé hacer otra cosa importante en la vida.
Siempre soñé con ser actor; pero me faltaron la voz, la cara y
la audacia: tengo un rostro extremadamente raro, hablo extraño y para
colmo soy excesivamente tímido.
Bueno, a falta de oficio, escribo a veces; aunque, siempre, me
sale mal. Pero me animo cuando pienso que si fuera actor, quizás la
estaría pasando peor, porque iban a cambiarme la cara. Así que estoy
conforme, y ya no me asusto delante de los cristales o los espejos, por
la costumbre.
Aunque aún tengo algunos defectos irreparables. Como los deseos
de escribir. Y, sobre todo, el mayor: hacerlo muy mal. Pero la vida es
así: te da el sombrero, pero no te da la cabeza.